Situado a 85 metros por encima del Danubio, el castillo de Bratislava es uno de los monumentos más impactantes de la ciudad. La colina donde se alza el castillo ha estado habitada desde el período de transición entre las edades de Piedra y Bronce y ha sido además la acrópolis de un pueblo celta, parte del Limes Romanus, un enorme asentamiento fortificado eslavo, y un centro político, militar y religioso de Gran Moravia. El primitivo castillo de piedra no fue construido hasta el siglo X, cuando la zona formaba parte del Reino de Hungría. En este castillo pasó su infancia y juventud Santa Isabel de Hungría. En 1430 el castillo fue convertido en una fortaleza gótica contra los husitas durante el reinado de Segismundo de Luxemburgo. En 1562 se transformó en un castillo renacentista y fue reconstruido en 1649 en estilo barroco. Gracias a la Reina María Teresa, el castillo se convirtió en una prestigiosa sede real. En 1811, el castillo fue destruido por inadvertencia, y estuvo en ruinas hasta la década de 1950, cuando se reconstruyó en su mayoría en el estilo de la reina María Teresa.